La Banda de Odriozola

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LA BANDA DE ODRIOZOLA

Vengo a la 'U' porque quiero seguir vivien­do

SALUD DEL "CAÑONERO" EMPEZO A QUEBRARSE EN 1983

En noviembre de 1983, a los 70 años de edad, "Lolo" Femández viajó a Estados Unidos para ser sometido a una operación en el Cedar Clinic Hospital de Miami.

Desde el año 1982 sufría de agudos dolores e imposibilidad de caminar, porque la articulación formada por la cabeza del fémur y la cavidad de la cadera donde encaja, habían ocasionado el desgaste y porosidad en el hueso. Y tuvo que soportar una serie de intervenciones quirúrgicas, pero los resul­tados no fueron los mejores: después de la tercera operación, la prótesis, ­una aleación de cromo, co­balto y molibdeno para reemplazar la cabeza del fé­mur­ se había aflojado.

La vida del "Cañonero" se tornó en un verdade­ro martirio. Y el hombre que parecía de acero y que precisamente tuvo sus armas de éxito en las pier­nas tenía que sostenerse en muletas para poder caminar en sus recorridos rutinarios a los centros hospitalarios.

La cuarta operación, a cargo del equipo médico integrado por los galenos Víctor Bustamante, Al­fiere Mannarelli y Carlos Durand del Hospital Gui­llermo Almenara, aseguraba la durabilidad de la prótesis porque había sido reforzada. Pero algo fa­llaba. Y "Lolo" Fernández, con el visto bueno de su familia, decidió ponerse en manos del Dr. Larry Ennis. La "U" le organizó un partido benéfico entre veteranos, en su fortín, que dejó una recaudación de 10' 160 mil soles.

Un médico peruano residente en Miami, amigo e hincha del "Cañonero", fue su nexo y anfitrión en esa ciudad: Hernán Carrión. Antes y después de internarse en el centro hospitalario radicaba en su domicilio.
La fama internacional de "Lolo" Fernández, pe­se a que ya habían pasado 30 años de su retiro, se mantenía. Y prueba de ello es que las agencias no­ticiosas internacionales enviaban despachos y ra­diofotos sobre el estado de su salud al mundo en­tero.

La operación ­sétima­ resultó exitosa y la molestia desapareció. Las muletas fueron cambiadas por un bastón especial durante un tiempo. Y luego de un corto proceso de rehabilitación también dejó el bastón.
Pero otros males estaban acechando al brillan­te ex­jugador. Y se le presentaron en febrero de 1989 con una crisis con fuertes dolores de cabeza y presión alta. Pero fue superada rápidamente en la Clínica San Isidro. Sometido a prolijos chequeos por parte del Dr. Carlos Carbajal Faura ­que se identificó como su hincha­ fue dado de alta.

Poco tiempo después fue internado en el Hospi­tal Edgardo Rebagliati y el 8 de setiembre traslada­do a la Clínica Maisón de Santé porque padecía de cierta irritación y su estado sicológico no era nor­mal. Las visitas en este centro de salud fueron pro­hibidas. Y un comunicado de prensa, difundido el 12 de septiembre, daba cuenta de su estado de salud:

"El Sr. Teodoro ("Lolo") Fernández está inter­nado en el Centro Hospitalario Maisón de Santé desde el día 07/09­/89. Los diagnósticos establecidos por los especialistas son:

1.- Hipertensión arterial. Arterioesclerosis.
2.- Demencia senil tipo Alzheimer y tipo multinfartos en estado avanzado.
3.- Infección urinaria.
4.- Osteoartrosis generalizada.

El estado de salud del paciente es de pronóstico reservado. La Sociedad Francesa de Beneficencia y el Centro Hospitalario "Maisón de Santé" se han hecho cargo de "Lolo" Fernández, incluyendo los costos de su tratamiento en forma definitiva".

Atentamente
Antero Aspíllaga

El Director del nosocomio, Dr. Antero Aspílla­ga, explicó que el cuadro clínico del paciente "es de cuidado". Porque, en los últimos días, su estado se había complicado por diversas infecciones causa­das por su debilidad. Y señaló que una infección urinaria, unida a la descalcificación generalizada de los huesos, han hecho de "Lolo" un paciente pro­penso a cualquier infarto. Y ese preinfarto se produ­jo el 13 de septiembre. A Dios gracias... no pasó de un gran susto.

El 6 de diciembre de 1989 "Lolo" Fernández, visiblemente recuperado, visitó el estadio que lleva su nombre sorprendiendo, con su presencia, a tirios y troyanos. Observó el entrenamiento del primer equipo y dialogó con el entrenador Juan Carlos Oblitas. También reconoció a un viejo servidor de la institución: Manuel Sánchez.

"Vengo a la 'U' porque quiero seguir vivien­do...", le dijo a este último visiblemente emociona­do.

Su fortaleza física, aun mellada por los años, sigue como aliada del gran "Cañonero" para felici­dad de todos los amantes al fútbol. Porque todos reconocen en "Lolo" Fernández al ídolo máximo del fútbol peruano...

ENCICLOPEDIA DEL DEPORTE PERUANO - VOLUMEN 1 "LOLO" ÍDOLO ETERNO - XIX CAPITULO - TEODORO SALAZAR CANAVAL - ENERO 1992

La Banda de Odriozola - 1924

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