Categoría: ESPECIALES Publicado el Miércoles, 09 Mayo 2012 19:17 Escrito por eric Visto: 933
Apesar que su espigada figura difícilmente pase inadvertida, el paso de los años va convirtiendo a Dimas Zegarra Castillo en un personaje anónimo, a pesar que sobre sus hombros, enormes manos y figura, reposa parte de la historia de Universitario de Deportes que lo supo tener como arquero durante trece años (1953 a 1966).
Qué épocas, donde las transferencias al extranjero eran difíciles y donde llegar a Universitario, u otros equipos de nuestro medio, era alcanzar la meca del fútbol. Y la vigencia de los jugadores de esa época así lo demuestra.
"Mi primer clásico fue el día que Lolo Fernández se retiró; un 30 de agosto de 1953, y tuve la suerte de debutar ganando. Fue un partido especial, desde los días previos, y es difícil olvidarlo, Para mí forma parte de los mejores recuerdos que me dejó el fútbol".
El relato de Dimas Zegarra establece paralelos. "Ya no hay jugadores que patean con la potencia de Lolo, el Feo Salinas, Enrique Bravo y Chumpitaz. Eso es culpa de los técnicos, pues me parece que se ha descuidado ese aspecto, No sé cuáles eran los secretos que tenían esos jugadores para pegarle así, tal vez, pienso ahora, ese entrenamiento que hacían pegándole constantemente contra la pared haya perfeccionado esa técnica".
El moreno hizo historia en la "U", Está entre los cuatro jugadores con más presencias en los clásicos, después de Carranza (50) y LOLO Fernández (49), iguala la suma de 43 con Andrés da Silva. Su contratación, del tabaco a Universitario, desató muchos comentarios porque un grupo de socios se oponían a su fichaje por su color. "Escuché esos comentarios, pero no creo que fuera cierto, al menos yo, nunca sentí rechazo por mi color o condición social. Yo era bastante humilde y me hice de un espacio en el fútbol con mi entrega y trabajo. Creo que mi llegada sirvió para democratizar, sí cabe el término, Universitario, pues fui uno de los primeros jugadores que procedía de los estratos humildes".
Comenta que asiste muy poco al estadio. "Salvo excepciones, los jugadores ya no se esfuerzan como antes. En mi época, bastaba con tener la camiseta crema encima para sentirse superior, para tratar de superar cualquier adversidad. La garra era ese deseo de no querer perder, de tratar de dejar todo en la cancha por esa camiseta. Tengo la conciencia tranquila, pues en mi paso por el fútbol siempre me brindé al máximo por el club donde jugué, y en especial en Universitario, donde por mi trayectoria logré una identificación".
Zegarra relata que en sus primeros años era hincha de alianza, 'Tal vez porque mis amigos eran victorianos la mayoría, a pesar que vivía en Jesús María, tal vez por mi color y porque alianza surgió de los estratos humildes igual que yo, pero El día que llegué a Universitario me di cuenta que era una institución diferente. Hasta el día de hoy cuando camino por la calle, y debido a mi trabajo (tramitador) trajino bastante, la gente me identifica. Incluso escucho a padres señalarme y decirles a sus hijos: 'Ese señor fue arquero de Universitario'. Eso de alguna manera habla de mi paso por la 'U"'.
Las anécdotas
Dimas Zegarra relata que en 1957 fue convocado para el Sudamericano, donde la Selección ocupó el quinto lugar, "Recuerdo que Pocho Rospigliosi, que en esa época escribía en La Tercera, me señaló como uno de los culpables por la mala actuación. Fueron momentos difíciles. Yo me sentí destrozado, quería abandonar el fútbol, pero en Universitario estaba Plácido Galindo como dirigente y el "Manco" Arturo Fernández como técnico, ambos hablaron conmigo y me devolvieron la confianza. En ese momento ellos fueron importantes en mi carrera y hasta el día de hoy les guardo un especial cariño".
Pero no todo fue malo en su carrera. Hubo momentos brillantes como en el Sudamericano de 1959 y el húngaro Jorge Orth lo volvió a tener en cuenta: “Aquella vez los resultados fueron diferentes y Pocho, que años atrás había criticado mi convocatoria, me llenó de elogios. Recuerdo que se disculpó, Hasta el día de hoy guardo ese recorte, como lindo recuerdo de mi trayectoria".
Cuentan las anécdotas que la eficiencia de Dimas Zegarra no era la misma cuando las pelotas venían a ras del piso. "Mira, eso decían mis detractores, pero el tiempo me dió la razón. En el mundo, la mayoría de arqueros tiene un gran tamaño. Sucede que en los noventa minutos son muy escasos los remates a rastrón, generalmente vienen de media altura hacia arriba. Y al igual que antes, los equipos utilizan mucho el centro como recurso ofensivo. Ahí tenía ventaja por mi tamaño".
"El puesto de arquero es el más difícil de un equipo porque es el jugador a quien se le achacan las derrotas y muy pocas veces se les reconoce un triunfo, por eso en la actualidad aparecen pocos. En la época que jugaba no existían los guantes, así que uno tenía que ser valiente para enfrentar a los delanteros y poner la mano frente a los grandes cañoneros de ese entonces", sostiene Dimas Zegarra.
En 1964 Universitario tenía mucha expectativa en el debut del torneo. La dirigencia apostaba a un inicio triunfal ante Municipal, pero cuenta Rafael Quiróz Salinas, presidente de la "U" en esa época, que el clima frío y la persistente garúa limeña fue presagio de un mal resultado: "Perdimos 2-1. Nadie lo esperaba y el malestar fue general, tanto de la dirigencia y los jugadores. Por eso decidimos reunimos con el plantel, el martes, antes del primer entrenamiento de la semana".
Cuenta la anécdota que había un clima muy encendido. Los jugadores se mostraban muy acalorados, y aprovecharon la presencia de los dirigentes para manifestar su desazón. "Apenas ingresé al camarín, noté que Dimas Zegarra era uno de los más molestos. No nos dejaba hablar, así que le dije: 'Sí Dimas, yo quiero escucharlas a todos, pero en orden, así que hablaremos por orden de abecedario'. Cuando llegó su turno, ya estaba más tranquilo. A partir de ese momento cambiamos el rumbo y obtuvimos el título".
La actualidad
Reconoce que nunca tuvo vocación de enseñanza. "Recuerdo que cuando Jorge Nicolini era presidente se acercó a decirme si quería formar a nuevos arqueros en la Academia de Fútbol, pero no acepté porque no me nació la enseñanza. Le agradecí el gesto, pero no podía aceptar. Sin embargo, me quedó. el reconocimiento de la dirigencia".
La vida para Dimas Zegarra ha tenido momentos felices y los otros también. Ultimamente ha pasado situaciones duras, pero él no deja de mirar con optimismo el futuro. "Actualmente me estoy levantando, como tiene que ser y seguiré haciéndolo porque tengo la garra, porque soy crema ciento por ciento".